Proceso paso a paso >

I. Iniciación

Aunque todos los proyectos de Acción contra el Hambre influyen en el comportamiento de las personas de una u otra manera, no todos requieren un componente específico de cambio de comportamiento. Para aquellos que lo hacen, es esencial reconocerlo justo desde el principio, ya que puede ser difícil construir un componente de cambio de comportamiento más adelante.

Sin embargo, no es imposible, por lo que la etapa de iniciación también puede ocurrir a lo largo de un proyecto si se ve que el comportamiento o las prácticas de la población del proyecto no están cambiando como se esperaba, y se considera la posibilidad de una intervención centrada en el cambio de comportamiento.

a) Inicio del proceso

Determinar si el cambio de comportamiento es necesario y está justificado en el proyecto.

Las intervenciones para el cambio de comportamiento cuestan dinero y tiempo, y añaden complejidad a los programas y proyectos, por lo que deben ser consideradas cuidadosamente. Deben utilizarse cuando sea necesario para abordar comportamientos que son de alta prioridad para lograr los objetivos del proyecto y que pueden ser difíciles de cambiar sin un enfoque específico. A continuación se enumeran algunos de los aspectos que dificultan el cambio de comportamiento de las personas y que, por lo tanto, podrían justificar una intervención para el cambio de comportamiento.

  • Es continuo o frecuente (lavarse las manos con jabón).
  • Requiere habilidades complejas (reconocer y tratar la diarrea en el hogar).
  • No produce resultados inmediatos (plantación de árboles).
  • Requiere tiempo y esfuerzo (recolección de agua potable en un punto de agua segura en lugar de en una fuente superficial insegura).
  • Cuesta dinero (dormir bajo una mosquitera tratada con insecticida).
  • Es socialmente inaceptable (hombres que ayudan a sus esposas con las tareas domésticas y las prácticas de cuidado de los niños).
  • Requiere mucha gente (mantener limpios los aseos comunitarios).
  • Implica múltiples pasos (hacer tres o más controles prenatales durante el embarazo).
  • Implica tecnología compleja o nueva (realizar el tratamiento de agua en el hogar con equipos o productos desconocidos).

b) Identificar el comportamiento

Definir los comportamientos a influir y quién debe practicarlos.

Es importante que al comienzo del proceso de cambio de comportamiento se definan claramente los comportamientos a promover, para que así:

  • Puedan ser entendidos por el personal del proyecto, las personas que están destinadas a practicarlos y las personas que los rodean;
  • Puedan medirse e informarse objetivamente;
  • Las barreras, los facilitadores y los motivadores para adoptarlos puedan ser analizados e influenciados.

En los proyectos de Acción contra el Hambre hay que promover una serie de comportamientos estandarizados y acordados internacionalmente, basados en la evidencia de su importancia para la salud y la nutrición. Están incluidos en las directrices de gestión de proyectos de la organización y deben ser promovidos sistemáticamente por los diferentes sectores de intervención.

Aquí se muestran algunos ejemplos de indicadores de comportamiento de las Directrices multisectoriales de seguimiento y evaluación de la iniciativa de ACH:

  • WASH: Porcentaje de hogares que depositan las heces de los niños en letrinas protegidas o que utilizan medios higiénicos para su eliminación.
  • Salud Mental y Prácticas de Cuidado: Porcentaje de mujeres que utilizan métodos apropiados de destete con sus hijos.
  • Nutrición y Salud: Proporción de niños menores de 5 años que duermen bajo una mosquitera impregnada con insecticida.
  • Seguridad Alimentaria y Medios de Vida: Porcentaje de hogares que cumplen con la puntuación mínima de diversidad en la dieta del hogar (HDDS, por sus siglas en inglés).

Estos comportamientos están bien descritos y pueden ser medidos y comunicados usando procedimientos estándar. Sin embargo, hay muchos otros comportamientos potenciales que son importantes para lograr los objetivos del proyecto y que necesitan ser definidos en cada contexto. Por ejemplo, una intervención para la gestión comunitaria de la desnutrición aguda puede verse afectada por problemas como niños que no responden al tratamiento y niños que recaen después de haber sido dados de alta como ya curados.

En ambos casos, puede haber una serie de comportamientos de los cuidadores que explican esto, como las prácticas inadecuadas de cuidado en el hogar o el uso inapropiado de alimentos terapéuticos. Es necesario identificar estos comportamientos y luego definir claramente los comportamientos alternativos en cada contexto para que se pueda actuar sobre ellos a través de actividades de cambio de comportamiento.

Definir los comportamientos a promover puede requerir cierta investigación, para asegurar que sean aceptables y factibles para las personas que están destinadas a practicarlos. Puede ser necesario adaptarlas para tener en cuenta las condiciones y preferencias locales. Por ejemplo, el enfoque TIPs (Trials of Improved Practices – Ensayos de Prácticas Mejoradas) es una forma de hacerlo. Se pide a los hogares o individuos seleccionados que prueben un nuevo comportamiento y luego den feedback sobre la experiencia, para que el comportamiento pueda ser ajustado si es necesario, y para que aprendan sobre las barreras y los facilitadores de su práctica. Esto se convierte en parte de la etapa de Análisis.

También es importante identificar y describir a las personas que participarán en la práctica de los comportamientos previstos (el “grupo prioritario”), a fin de dirigirlos de manera apropiada y eficaz a la intervención para el cambio de comportamiento. Los aspectos clave a describir incluyen los siguientes:

  • Sus características sociodemográficas;
  • Su forma de vida y su rutina diaria;
  • Sus prácticas actuales, conocimientos y actitudes respecto al comportamiento;
  • Sus tradiciones o creencias culturales vinculadas a los comportamientos en cuestión;
  • Su etapa de cambio se relaciona con el(los) comportamiento(s);
  • Roles y dinámicas de género.

Las páginas 17 a 23 de la Guía de Investigación Formativa ABC proporcionan consejos para hacer una evaluación de la comunidad con el fin de conocer las percepciones del grupo prioritario y de la comunidad sobre el comportamiento. Ver las páginas 72 y 73 del manual Diseño para cambio de comportamiento en agricultura, manejo de recursos naturales, salud y nutrición para obtener un marco para resumir y presentar esta información.

a) Inicio del proceso

Las intervenciones para el cambio de comportamiento cuestan dinero y tiempo, y añaden complejidad a los programas y proyectos, por lo que deben ser consideradas cuidadosamente. Deben utilizarse cuando sea necesario para abordar comportamientos que son de alta prioridad para lograr los objetivos del proyecto y que pueden ser difíciles de cambiar sin un enfoque específico.

A continuación se enumeran algunos de los aspectos que dificultan el cambio de comportamiento de las personas y que, por lo tanto, podrían justificar una intervención para el cambio de comportamiento.

  • Es continuo o frecuente (lavarse las manos con jabón).
  • Requiere habilidades complejas (reconocer y tratar la diarrea en el hogar).
  • No produce resultados inmediatos (plantación de árboles).
  • Requiere tiempo y esfuerzo (recolección de agua potable en un punto de agua segura en lugar de en una fuente superficial insegura).
  • Cuesta dinero (dormir bajo una mosquitera tratada con insecticida).
  • Es socialmente inaceptable (hombres que ayudan a sus esposas con las tareas domésticas y las prácticas de cuidado de los niños).
  • Requiere mucha gente (mantener limpios los aseos comunitarios).
  • Implica múltiples pasos (hacer tres o más controles prenatales durante el embarazo).
  • Implica tecnología compleja o nueva (realizar el tratamiento de agua en el hogar con equipos o productos desconocidos).

Determinar si el cambio de comportamiento es necesario y está justificado en el proyecto.

b) Identificar el comportamiento

Es importante que al comienzo del proceso de cambio de comportamiento se definan claramente los comportamientos a promover, para que así:

  • Puedan ser entendidos por el personal del proyecto, las personas que están destinadas a practicarlos y las personas que los rodean;
  • Puedan medirse e informarse objetivamente;
  • Las barreras, los facilitadores y los motivadores para adoptarlos puedan ser analizados e influenciados.

En los proyectos de Acción contra el Hambre hay que promover una serie de comportamientos estandarizados y acordados internacionalmente, basados en la evidencia de su importancia para la salud y la nutrición. Están incluidos en las directrices de gestión de proyectos de la organización y deben ser promovidos sistemáticamente por los diferentes sectores de intervención.

Aquí se muestran algunos ejemplos de indicadores de comportamiento de las Directrices multisectoriales de seguimiento y evaluación de la iniciativa de ACH:

  • WASH: Porcentaje de hogares que depositan las heces de los niños en letrinas protegidas o que utilizan medios higiénicos para su eliminación.
  • Salud Mental y Prácticas de Cuidado: Porcentaje de mujeres que utilizan métodos apropiados de destete con sus hijos.
  • Nutrición y Salud: Proporción de niños menores de 5 años que duermen bajo una mosquitera impregnada con insecticida.
  • Seguridad Alimentaria y Medios de Vida: Porcentaje de hogares que cumplen con la puntuación mínima de diversidad en la dieta del hogar (HDDS, por sus siglas en inglés).

Estos comportamientos están bien descritos y pueden ser medidos y comunicados usando procedimientos estándar. Sin embargo, hay muchos otros comportamientos potenciales que son importantes para lograr los objetivos del proyecto y que necesitan ser definidos en cada contexto. Por ejemplo, una intervención para la gestión comunitaria de la desnutrición aguda puede verse afectada por problemas como niños que no responden al tratamiento y niños que recaen después de haber sido dados de alta como ya curados.

En ambos casos, puede haber una serie de comportamientos de los cuidadores que explican esto, como las prácticas inadecuadas de cuidado en el hogar o el uso inapropiado de alimentos terapéuticos. Es necesario identificar estos comportamientos y luego definir claramente los comportamientos alternativos en cada contexto para que se pueda actuar sobre ellos a través de actividades de cambio de comportamiento.

Definir los comportamientos a promover puede requerir cierta investigación, para asegurar que sean aceptables y factibles para las personas que están destinadas a practicarlos. Puede ser necesario adaptarlas para tener en cuenta las condiciones y preferencias locales. Por ejemplo, el enfoque TIPs (Trials of Improved Practices – Ensayos de Prácticas Mejoradas) es una forma de hacerlo. Se pide a los hogares o individuos seleccionados que prueben un nuevo comportamiento y luego den feedback sobre la experiencia, para que el comportamiento pueda ser ajustado si es necesario, y para que aprendan sobre las barreras y los facilitadores de su práctica. Esto se convierte en parte de la etapa de Análisis.

También es importante identificar y describir a las personas que participarán en la práctica de los comportamientos previstos (el “grupo prioritario”), a fin de dirigirlos de manera apropiada y eficaz a la intervención para el cambio de comportamiento. Los aspectos clave a describir incluyen los siguientes:

  • Sus características sociodemográficas;
  • Su forma de vida y su rutina diaria;
  • Sus prácticas actuales, conocimientos y actitudes respecto al comportamiento;
  • Sus tradiciones o creencias culturales vinculadas a los comportamientos en cuestión;
  • Su etapa de cambio se relaciona con el(los) comportamiento(s);
  • Roles y dinámicas de género.

Las páginas 17 a 23 de la Guía de Investigación Formativa ABC proporcionan consejos para hacer una evaluación de la comunidad con el fin de conocer las percepciones del grupo prioritario y de la comunidad sobre el comportamiento. Ver las páginas 72 y 73 del manual Diseño para cambio de comportamiento en agricultura, manejo de recursos naturales, salud y nutrición para obtener un marco para resumir y presentar esta información.

Definir los comportamientos a influir y quién debe practicarlos.